En la segunda entrega de la columna “Pobre se nace” conversamos sobre las personas en situación de calle, entrevistamos a Angel Batista como representante del colectivo Ni todo está perdido. Él se autodefine “luchador social y defensor de los derechos humanos”, y cada una de sus ideas y vivencias no tiene desperdicio ninguno.
A partir de información del último Censo de calle realizado por el MIDES y de los hechos sucedidos las últimas semanas frente a las bajas temperaturas, problematizamos y pensamos sobre esta problemática social grave que con el paso del tiempo se vuelve más compleja y estructural de nuestra sociedad.
En la columna pasada charlamos sobre quiénes se consideran pobres según el INE y los datos de la nueva línea de pobreza. Sin embargo, las personas en situación de calle no son contempladas en estos datos. Es decir, también son invisibilizadas en las estadísticas oficiales porque no se realizan relevamientos de la Encuesta Continua de Hogares a las personas que viven en calle.
Sí existen algunos datos de los Censos de calle del MIDES, el último realizado en el año 2023 nos arroja alguna información interesante como punto de partida. En la madrugada del 1° de agosto de 2023 se relevaron en Montevideo 2758 personas en calle: 1363 en intemperie y 1395 en refugios. Casi el 90% son varones, la edad promedio es 38,6 años, el 30% son personas afrodescendientes, 97% personas tiene nacionalidad uruguaya y la edad que estuvieron por primera vez en calle es 27,5 años.
Además este Censo arroja que el 50% cuentan como máximo nivel educativo ciclo básico incompleto y el 17% con primaria incompleta. El 67% trabajan al momento del Censo y las principales actividades son: más del 50% cuidacoches, vendedores en ferias o puestos callejeros y trabajadores en el área de la construcción.
Los principales motivos expresados por los que comienzan a dormir en calle son:
Ruptura de vínculos (“me separe”, “me echaron”, “tengo problemas de consumo”, “fui víctima de violencia”, “ejercí violencia”), adicciones, insuficiencia de ingresos, pérdida de familiar, pierde vivienda, egreso de privación, patología psiquiátrica/problemas salud mental.
El 70% de las personas censadas declara haber dormido alguna vez en refugios del MIDES y quienes no van los principales motivos expresados son: “no me gusta / prefiero la calle”, “ por los horarios”, “no me llevo bien con la gente que duerme ahí”, “me roban mis cosas”, “me quedan lejos”.
En lo que va de este año en nuestro país murieron 6 personas en situación de calle (hasta el momento de la columna) como consecuencia del frío. Recientemente el gobierno declaró alerta roja por las bajas temperaturas y utilizó ese recurso para evacuar a las personas a refugios y centros de evacuación. “Si hay una inundación de frío hay que buscar un lugar de salida, que es un lugar climatizado. Ese es el concepto de evacuación. Con ese concepto se trabajó y hubo mucha gente que accedió”, declaró el Ministro de Desarrollo Social, Civila.
Si bien el Frente Amplio se manifiesta en contra de la Ley de internación compulsiva (que entró en vigencia el 25 de agosto de 2024), y refiere a la posibilidad de internar a personas en situación de calle que tengan su capacidad de juicio afectada por problemas de salud mental o adicciones, incluso en contra de su voluntad, para proteger su salud y vida. Esta ley establece que las personas que estén en la calle sean trasladadas contra su voluntad siempre que un médico lo certifique.
Sin embargo, la alerta roja permite los traslados sin el aval de un médico. El presidente Orsi afirmó que “No se puede dudar ni depender de un diagnóstico médico…como Estado te obliga a tomar determinaciones mucho más drásticas”.
“Es una problemática compleja que no es de ahora, viene de hace 15 años y nos siguen invisibilizando, sacando del foco, ¿por qué esperan al invierno o esperan a que se muera un compañero de hipotermia para evacuar a las personas en calle o para acordarse de nosotros?, cuestiona Angel de NITEP ante las medidas del actual gobierno.
Ante la pregunta sobre la situación de los refugios y la ampliación de los cupos declarada por el presidente, Angel responde “desbordan los refugios de gente, no tienen más cupos, ponen colchones en el piso, eso es inhumano.”
Con NITEP conformaron una cooperativa social de trabajo que se llama Avanzar y se encarga de ofrecer baños químicos públicos a toda la población, no solamente a la gente que vive en la calle. Estando ahí nos cuenta que la gente pasa todos los días denunciando las situaciones precarias de los refugios. La mayoría no cuenta con agua caliente, ni estufas y viven hacinados. “Tienen que respetar los cupos de los refugios, extender el horario,, no los pueden tirar a las 9 de la mañana para afuera con estos fríos.”
Sobre qué piensa sobre las normativas vigentes que apuntan a la población en calle, Angel afirma “está siendo la gente llevada presa, no estamos en dictadura, nos llevan presos porque nos negamos a ir a un refugio en condiciones inhumanas. Somos ciudadanos, tenemos que ser respetados con todos los derechos, no criminalizados. Me hace acordar a la dictadura cuando llevaban a las personas en los caballos, hay compañeros que se paralizan con el uniforme policial, nos sentimos violentados. Nos tratan como delincuentes”.
Lo mismo sucede con la Ley de faltas que habilita procedimientos con todo tipo de violación de derechos. “Lo viví yo mismo con dos funcionarios policiales, me pusieron un arma en la cabeza, me llevaron al Prado y me decían “una menos, no existis, no sos nadie”. Se sacaron la camarita, me golpearon. Lo denuncié en DDHH, falló a mi favor y quedó en la nada.”
Llega el camión de la IM con la camioneta de la policía, les obligan a llevar tres prendas, no los dejan llevar nuestras pertenencias. Tampoco se contemplan las diferencias de género, “así te llames Pedro y seas Josefina, para ellos vas a ser Pedro, y eso es duro.”
De la única manera que son mirados desde esta perspectiva del Estado es como criminales. La violencia la viven cotidianamente por parte de la policía. “En la calle ves tres patrulleros para una persona en calle, nosotros somos los juzgados, los delincuentes, mientras hay guantes blancos en Uruguay y no se los toca”.
Angel nos cuenta que las personas suelen terminar en la calle primero porque empieza la violencia intrafamiliar, la ruptura de vínculos. Si sos mayor tenes que trabajar y sino te echan de tu casa, jóvenes que vienen del interior en esta situación porque allá no hay ni refugios. También personas que salen de privación de libertad con la ropa puesta, van a buscar a su familia y no la encuentran o se rompió el vínculo y caen en la calle hasta que reinciden y vuelven a caer presas. También las personas institucionalizadas en INAU que salen con algo de dinero que les transfiere el Estado, pero a veces salen y no tienen nada porque los tutores cobraron su plata, entonces van para la calle, se prostituyen o terminan siendo violentadas, violadas y vuelven a INAU a hogares de madres con menores.
“Nos llaman habitualmente a NITEP para buscar gurises jóvenes a la Plaza de la bandera. Yo voy con mi remera colgada en la mochila y si o si me toman al compañero en refugio pero tenes que tener la bandera o remera de NITEP puesta. Es mi seguro de vida, es así como nos respetan, aunque deberían hacerlo porque es un derecho.”
Ante la pregunta de qué propuestas le harían al gobierno, Angel nos responde que hace falta un gobierno firme que quiera darles una oportunidad porque nadie está libre de caer en calle ni el presidente. “Le pedimos al señor Orsi, que supuestamente viene de abajo, que no es justo que piense el Plan de invierno ahora, que lo tenían que haber previsto hace 15 años, nosotros venimos de abajo abajo. Habiendo tantas casas abandonadas, que quedan para el fisco, para hacer negocio, por qué no se la dan a la gente para que las trabajen los colectivos, que vivan ahí.
¿Por qué no abren el parlamento y meten a la gente de calle ahí? lujo total, ¿por qué no podemos soñar nosotros?”.
La propuesta desde NITEP es lo que ellos llaman “la trenza: salud, trabajo y vivienda.” Es decir una política integral real que deje de marginarlos. Los programas laborales los excluyen por vivir en refugios, entonces se hace muy difícil romper con el círculo de pobreza y exclusión.
“¿Cómo vamos a terminar?, ¿fusilados en un batallón como pasó hace 50 años?
Hicimos una campaña “cuando nos ves nos ves” y “mirar a los ojos”, para sensibilizar a la sociedad para que no nos sigan crucificando porque no tenemos la culpa de ser pobres, no tenemos la oportunidades que tienen los demás”.