Trascendental, virtuoso, verdadero y bello
Conscientes del salto al vacío que puede resultar el hecho de detenernos a pensar en las causas que definen lo que nos gusta y lo que no, nos aventuramos tercos hacia la elaboración de algún tipo de respuesta que nos alivie, al menos por un rato, la insatisfacción que produce relativizar absolutamente todo. Un signo de estos tiempos que si bien nos permite por un lado pensarnos, hacernos y deshacernos, por otro lado nos paraliza.