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El 22 de marzo se celebra el Día mundial del agua; la Comisión Nacional en Defensa del Agua y la Vida marchará esa jornada bajo la proclama: “Vamos por el agua ya”. En este marco, dicha comisión realizó una charla sobre cianobacterias y extractivismo, a cargo de la socióloga Raquel Gutiérrez y el doctor en Biología Luis Aubriot.

A metros del Palacio Legislativo se encuentra la sede de la Federación de Funcionarios de OSE (FFOSE), donde se habló, se consultó y se reflexionó sobre varios aspectos relacionados con el agua, algunos más estrictamente científicos y otros, de carácter comunitario. El doctor Aubriot,  docente en la sección Limnología, del Instituto de Ecología y Ciencias Ambientales, de la Facultad de Ciencias (Universidad de la República), dio comienzo con algunas preguntas sobre las cianobacterias al repleto aforo.

La yerba de mi país

Aubriot recalcó que en el sitio web de la Facultad de Ciencias se puede encontrar información, clara y general, sobre la floración de las cianobacterias [1]. La presencia de estos organismos, “que se ven como grumos parecidos a yerba”, afecta tanto a pobladores de remotos lugares como a turistas extranjeros en las playas de nuestro país. La presencia de estos grumos verdes en grandes cantidades y su floración constituyen una amenaza para la fauna, tanto en el agua como en la tierra, y además pone en riesgo la salud humana por su potencial producción de toxinas. En lo que va de 2019, la costa sur de Uruguay se presenta con altas biomasas de cianobacterias, y la sociedad pide respuestas.

En tal sentido, Aubriot enumeró algunos de los factores de crecimiento en la floración y marcó una serie de distinciones. Por un lado, hay factores que son exógenos a Uruguay que refieren a realidades regionales. Por otro, hay responsabilidades que corresponden a la naturaleza y otras que dependen de los seres humanos.

Gracias a los visualizadores de la Dirección Nacional de Medio Ambiente (Dinama) sobre la cobertura y uso del suelo, se confirma, una vez más, el aumento en el uso intensivo de los medios de producción en la agricultura nacional en la última década. Esto redunda en un mayor uso de fertilizantes, que son optimizadores del crecimiento de cultivo y principales agentes en perjudicar la calidad del agua.

Aubriot continuó con datos provenientes de investigaciones extranjeras que marcan una relación directa entre el aumento de fósforo y nitrógeno en el agua con una mayor floración de cianobacterias. La mirada extranjera marca que el aumento de estas biomasas se da a nivel global. Al parecer del académico, las soluciones al problema en otras latitudes no atienden las características propias de esta región. Las medidas efectivas contra la floración en el primer mundo, por ejemplo, han funcionado en pequeñas dimensiones, como lagos. Sin embargo, la situación local presenta complejidad dadas las grandes dimensiones de los caudales de agua en que se encuentran las cianobacterias, esto refleja la relevancia de continuar desarrollando investigaciones a nivel regional.

Aubriot llama la atención sobre el efecto regional en Uruguay y destaca  el accionar humano concretamente en el río Paraná. A modo de conclusión, el biólogo hizo un llamado a un mayor control sobre varios aspectos del cultivo, desde un contralor en la construcción de embalses hasta la regulación en el uso de fertilizantes.

Curando equilibrios

Raquel Gutiérrez, matemática, filósofa, socióloga y activista mexicana, se remontó a dos décadas atrás, cuando se estaba preparando para una guerra. En aquel entonces, en Cochabamba el agua fue la excusa para herir, encarcelar y matar. Desde el centro de Bolivia, Gutiérrez fue parte de la denominada Guerra del agua, una serie de manifestaciones sociales que, entre 1999 y 2001, tuvieron la finalidad de desbaratar una ley que desconocía el acceso al agua al campesinado y a los indígenas.

Sus relatos apuntan a la poca justicia que puede existir en un enfrentamiento entre pobladores y empresarios. La socióloga critica las extensiones del Estado en elementos tan sensibles como la manipulación de una corriente de agua, la construcción de vías de tren o la privatización del agua. Proclama un poder social o comunitario que atienda sus propios asuntos y rechaza el poder estatal que, mediante la representatividad no ha respondido eficazmente a las comunidades afectadas.

Sobre el final de la charla asoma una pregunta sobre la posibilidad del armado de una defensa común. A modo de respuesta, la socióloga recurrió a pensar en la construcción de una mirada, de una unión que esté conectada por el agua y que se fundamente por el estudio de la ecología profunda; un llamado a vincularnos más allá de las fronteras, a una comunión que sea a través de las cuencas de agua para tomar mejores decisiones.

 

Texto: Sebastián Penni

[1]https://www.fcien.edu.uy/135-noticias/813-las-cianobacterias-invaden-las-playas-de-nuestro-pais-que-son-estos-organismos-de-donde-vienen-y-que-podemos-hacer

19 marzo 2019

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