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Señorita Terapias

Señorita Terapias

Es fan de Tina Fey y le divierte mucho leer a Groucho Marx. Dice ser la Reina, Señorita o Princesa —el título que quieran— de las terapias. Uno de sus deportes favoritos es twittear mientras ve cualquier evento que se precie de tal, especialmente, partidos de fútbol y básquetbol.

Escribió columnas sobre teatro para el Portal 180 y de cine para la revista Cinemag. Habló sobre maternidad como Dolores Lamaze para el suplemento Tu bebé gracias a la visión de Karen Jawetz, opinó acerca de la moda en las columnas de “El ojo de la aguja” para la revista Seisgrados con el nombre de Donatella Dolce y Salatta y fue Rosa L’Orsari para hablar de fútbol durante el Mundial Brasil 2014.

A poco tiempo de haber publicado su libro/bebé Miss Terapias, Valeria Tanco, estuvo en Contame todo y esto fue lo que dijo en la entrevista:

¿Escribiste muchas columnas sobre temáticas muy diferentes, hubo alguna que te gustó más que otra o que te resultó más fácil?
Donatella me divirtió un montón porque yo soy re outsider. Yo no digo nada con mi forma de vestir, en general no doy mucha bola, entonces no daba ese perfil de fashionista. Si bien hay temporadas en las que estoy más colgada con lo que están haciendo y conozco más o menos modistos de alta costura internacionales, no tengo ese lado de la “pose”. Me divierte, me gusta y lo hago desde un lugar más lúdico.

El formato columna me gusta mucho. Al principio lo hacía horrible, porque intentaba meter demasiada información, después fui agarrándole la onda. Me hubiera gustado hacerlo más seguido, porque me divertía un montón, pero entre las cosas que tenía que hacer como editora de la revista, en general las dejaba siempre para el final.

También me gustó muchísimo escribir sobre fútbol. Otro lugar del que no sé nada, pero fue divertido ponerle una mirada de lo que veo como espectadora nomás.

¿Por qué escribiste bajo un seudónimo?
Me gusta mucho escribir columnas con seudónimo. En el caso de Seigrados, porque yo era la editora y quedaba raro que escribiera así. Además, si había algún auspiciante, ponele que estuviera Crocs, y yo meta darle a las crocs, no estaba bueno. En el caso de Tu bebé, fue dado así porque ellas me pidieron un personaje, tampoco estaba tan de moda como ahora escribir de la propia experiencia de las cosas. Y después, para el Mundial, necesitaban un personaje porque estaba asociado a una marca, y a mí no me conoce nadie. En cualquier caso, es como los murguistas en Carnaval, hay un personaje pero sin desarrollo, aunque le encontrás una voz y tenés un montón de licencias y libertades. Yo igual no las considero de humor, sino como de observación sociológica, divertida y amena.

¿Cómo se te ocurrió escribir un libro sobre terapias?
Hace mucho tiempo que mucha gente que me quiere me decía que tenía que escribir libros, y yo no me animaba. Entonces Virginia Arlington y Mónica Botero, de la editorial Palabra Santa, me pidieron que escribiera algo para ellas. Virginia me dijo: “Lo único que tengo para decirte es ‘querido diario’”. Yo hice muchísimas terapias en mi vida, empecé muchísimas que nunca terminé, entonces tengo tanto consultorio que la verborragia salía de allí y cuando empezaba a contar todas mis experiencias todo el mundo decía “bo, tenés que escribir algo”. Entonces les dije “¿y si escribo sobre las terapias que hice en mi vida?”. Y ta, empecé.

Es muy honesto, soy yo. En toda la historia no hay nada que sea mentira, no hay nada inventado. Es un viaje sin orden, se puede leer de a pedacitos…

¿Podés contarnos alguno?
Una vez fuimos a una terapia familiar de un núcleo familiar muy extraño porque era mi tía, mi hermana, mi hermano y mi madre. Íbamos a lo de un señor en un lugar muy apretado, y nosotros somos bastante grandotes. El señor, al que yo le digo Monsieur Le Groupie, era fan de mi hermano —mi hermano es Carlos Tanco— y por eso toda la terapia giraba en torno a él.

Hablaba mi hermano y era “shhh, vamos a escucharlo”, cuando él hablaba había que escucharlo, cuando vos tratabas de putearlo te decía que no, lo saludaba con más ganas, ¡le palmeaba la espalda cuando nos íbamos!

¿Cómo fue el proceso de escritura?
Lo primero que hice fue escribirme todo las cosas que había hecho y hacerme como un mapa. En ese proceso iba poniendo palabras y anécdotas que tenían que ver con esos momentos. Después, hice un batido y elegí las que me parecían más interesantes, de hecho me pasó que después me quedaron anécdotas que las podía haber metido pero ya no encontraba la forma de incluirlas. Luego empecé a escribir cronológicamente, explicando por qué yo tengo adicción a la muleta psicológica. Miss Terapias me llevó a la asociación de psicólogos, donde la mayoría eran estudiantes, pero también había profesionales que querían saber.

No te pierdas la columna de Donatella Dolce y Salatta, experta en moda, donde habla sobre las calzas, ¡para escucharla, hacé click acá!

 

1 noviembre 2016 Contame todo

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