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Sobrepeso y obesidad: de la experiencia individual al trabajo colectivo

Sobrepeso y obesidad: de la experiencia individual al trabajo colectivo

Anónimos Luchadores contra la Obesidad (ALCO) es una asociación civil sin fines de lucro dedicada a brindar apoyo a las personas con sobrepeso, obesidad y problemas alimenticios, a través del funcionamiento de grupos de autoayuda en donde los participantes comparten sus experiencias y sensaciones.

El trabajo de la asociación se basa en las investigaciones e intervenciones del médico argentino Alberto Cormillot. Sylvia Carrau, presidente de la Asociación, y Patricia Pereira, secretaria directiva, visitaron Colectivos y compartieron algunas de sus experiencias y las del grupo en estos años de trabajo.

La tarea principal de ALCO es la coordinación de grupos de autoayuda, de carácter abierto y frecuencia semanal, con referentes que guían a los participantes en el intercambio, transmiten los lineamientos de trabajo establecidos desde Buenos Aires y tienen como objetivo bajar de peso y mantenerse. No es una clínica en la cual realizar tratamientos médicos vinculadas al sobrepeso, obesidad y otros trastornos alimenticios. “Somos obesos recuperados o en vías de recuperación que lo que hacemos es transmitir nuestra experiencia al resto del grupo”, explica Sylvia. En los grupos no participan médicos ni otros profesionales que trabajan en la temática.

Hace 36 años que están constituidos como asociación en Uruguay (con grupos en Montevideo y diversos puntos del interior) y hace más de 40 que funciona en Buenos Aires. A pesar de que ALCO Uruguay es jurídicamente independiente de la filial argentina, el vínculo entre ambas es continuo y complementario. Mediante un convenio se establece la participación de profesionales argentinos del área en nuestro país, en dos jornadas de trabajo por año, de manera de acercar avances en la temática y nuevas experiencias. Además se realiza una transferencia económica hacia Argentina que se cubre con un porcentaje del bono contribución semanal que aportan los participantes, el cual tiene un valor de $52.

Cuando alguien llega al grupo se le da un plan de alimentación que implica necesariamente un cambio de hábitos. Es por estos cambios que se busca generar la transformación y no a través de dietas. Sylvia explica: “Una dieta es restrictiva de algo […]. Una vez que uno logra el peso deseado no lo puede mantener porque su cabeza no lo puede cambiar nunca; entonces, si yo bajo de peso prohibiéndome todas las cosas que me gustan, el día que llego a mi peso, lo primero que voy a hacer va a hacer es zambullirme dentro de las cosas de las que me privé durante mi plan”.

Junto a los cambios en los hábitos alimenticios, destacan la importancia de realizar actividad física para acompañar y potenciar el cambio. Esta actividad debe hacerse de manera gradual, a partir de las posibilidades de la persona en ese momento. El ejercicio es fundamental para contrarrestar el sobrepeso y la obesidad, como también otras problemáticas asociadas a estos trastornos, como la hipertensión, la diabetes, el colesterol, los problemas en los huesos e incluso la depresión.

Hace siete años cuentan con el apoyo de la Agrupación de Atletas del Uruguay, organización que difunde la tarea de ALCO y apoya económicamente a partir de lo recaudado en dos carreras de 5 y 10 km que se realizan anualmente.

Trabajan a partir de un sistema de créditos, en el cual se le da a cada alimento un valor numérico que aporta información sobre su aporte de calcio, sensación de saciedad, grasas saturadas o insaturadas y otros ingredientes que contiene el alimento. También cuenta con información sobre los procesos fisiológicos que el organismo debe realizar para digerir y sintetizar los alimentos.

Patricia contó su experiencia con ALCO, fue su cuñada quien le sugirió que participara de los grupos. Durante cuatro años transitó por varios de ellos, mientras subía y bajaba indiscriminadamente de peso y no encontraba nada que le produjera un cambio sustancial en el proceso. Luego de un tiempo, surgió la posibilidad de realizarse una cirugía gástrica, lo cual era riesgoso ya que en ese momento pesaba 220 kg. Previo a la intervención, y viendo a otros en su misma situación e incluso en condiciones más peligrosas, entendió que podía hacer el cambio.

Continuó con su participación en los grupos, lo cual considera fundamental para lograr el objetivo. Bajó 154 kg y ha logrado mantener 148 de ellos. Movilizada comenta: “Mi sueño es jubilarme para dedicarme a esto […], me fascina lo que hago y estoy dispuesta a dar mi vida porque un gordo baje un gramo”. Y agrega: “Todos los días descubro algo nuevo, algo que no viví durante cuarenta años y ahora puedo hacer y disfrutar”.

Lejos de los estereotipos que venden las clínicas de adelgazamiento, donde obtener una figura “ideal” parece ser un resultado mágico, lo que ALCO propone es justamente ser consciente de lo importante que es cambiar los hábitos alimenticios con el objetivo no solo de bajar de peso si no de mantenerse en el tiempo saludablemente.

Texto: Colectivos

Imagen: “Bailarines”, óleo sobre papel. Fernando Botero, 2002.

Enterate más del colectivo escuchando la entrevista completa aquí:

8 junio 2017

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