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Oyes la historia, ya la conoces

Oyes la historia, ya la conoces

Se inauguraron la Temporada 28 y la muestra de arte electrónico Periscopio en el Espacio de Arte Contemporáneo (EAC).

Para quienes no son asiduos al EAC, este espacio cuenta con piso y subsuelo donde se exponen la temporada correspondiente y una muestra en paralelo, ubicadas, respectivamente, en los espacios mencionados.

Temporada 28 se desplaza a lo largo de tres salas y tres espacios nominados numéricamente de Cero a Cinco. En este artículo vamos a visitar la muestra colectiva Desencantos y violencias (mentira la ficción), con curaduría del director del museo, Fernando Sicco.

No debe de existir un orden fijo para recorrer dicho espacio, pero estratégicamente esta muestra se ubica en Sala Cero —al ingresar, enseguida a la derecha— dando la bienvenida con cuatro obras de impacto y conmoción por su contenido de denuncia al imaginario y la visibilidad de la sociedad occidental de consumo.

En los extremos de la sala se ubican las obras de los dos artistas nacionales millennials. A la derecha, Los superhéroes mueren, de Santiago Grandal (25 años). El convite a una misa anticapitalista se da en dos instalaciones, donde el artista parte de su historia personal, de una niñez golpeada, describe. El sorpresivo funeral del mismísimo Superman, un solemne ataúd con su cobertor rojo pasión y la insignia del héroe animado generan en los espectadores (vivencié varios y me incluyo) un hamaqueo corporal, la abertura ocular y una mueca que deja escapar una leve risa rasposa; aparte y en conjunto, una cruz católica de tamaño mayor al de un dije a la millonésima repleta de juguetes.

Grandal expone sus cuestionamientos a los “poderes” que el adulto nutre en la credibilidad e imaginario del niño, posteriormente, en su crecimiento se diluyen transformándose en desilusión, trastorno y frustración. Un juguete como soporte y evasión de atención desde los responsables hacia los menores, el contenido emotivo y apego hacia estos objetos. Una oportuna denuncia a los abusos infantiles de la iglesia católica y la inmensurable industria correlativa al golpe ambiental, oh god!

En el extremo opuesto se halla La historia la siguen escribiendo los que ganan, instalación de Mauricio Rodríguez Guridi (23 años). Una serie de dibujos de personajes dramáticos con facciones de una alegría ilusa, irreal e incómoda, planos en blanco y negro que representan situaciones extremas de abuso de derechos humanos a lo largo de la historia hasta la actualidad. La ironía envuelve esta obra en la interactividad con el espectador a través de una mesa con tres libritos para colorear de dichos personajes: La santa inquisición española, La intervención estadounidense en el mundo y La migración y xenofobia global, y lápices de colores. La obra convoca a la reflexión acerca de los medios de comunicación masivos y la vulnerabilidad ser humano en y ante ellos.

Sala Cero acoge también dos obras internacionales. El artista peruano Gabriel Acevedo Velarde presenta dos audiovisuales: Escenario, de 2004, y Llorón, de 2006, ambos reproducen a los mismos personajes animados en tonos blanco y negro participando de manera voluntaria en situaciones poco gratas.

En Escenario, los personajes son parte de una cadena de un show en el cual tanto los que participan sobre escena como los espectadores no visualizan, literalmente (por taparse los ojos o por estar impactados por los focos de luz), el real vacío en el encuentro de ambas posturas. ¿Qué me están diciendo el medio, el show, el film, la publicidad? Será que la sociedad de consumo no quiere ver o no puede ver el manoseo de las multinacionales. Podemos asumir irresponsabilidad, abuso y manipulación en los medios, pero la obra delata también al espectador situado en la zona de confort, un lugar que no implique movimientos bruscos que se propaguen en cambios significantes. Podemos preguntarnos hasta qué punto cede la participación para la desventaja propia, cuál es el nivel de participación en el armado para el control, manejo y desinformación masiva. Otro escenario es posible si la participación, de emisor y receptor, recrea un encuentro que nos permita evacuar las fugas hacia las cuestiones y ejercitar la naturaleza de pienso.

Llorón es un juego inacabable en que el participante supone estar en el lugar más divertido; sin embargo, se encuentra asustado, descreído y sin saber cómo parar, cómo bajarse, cómo dejar de llorar. Este audiovisual presenta un sentimiento más cruel, debido a que el resto de los participantes, que son los que manipulan el juego, disfrutan.

El artista cubano Ernesto Domecq nos invita a participar en la pieza interactiva Transfiguración, de 2014, un coche de los años cincuenta/sesenta con dirección hacia los dos extremos, lo que anula su funcionalidad. Así se presenta como civil de su país, y a su país en el estancamiento de progreso ilusorio, para conducir hacia el desconcierto de la realidad cubana, y en la interacción manejamos el coche para experimentar, a través de la tecnología, este sin sentido social.

Otra de sus obras expuesta es Little Boy, un dibujo, de tamaño importante, en óleo pastel, de la bomba atómica lanzada en Hiroshima con la denunciante estampa de la marca Walt Disney; la mención a la violencia construida en el imaginario infantil invade esta sala.

Salida de Sala Cero, me veo envuelta en la experiencia de volver a nuestra infancia, de reconocer los compuestos perturbadores que en esa etapa formaron ideas que se desarrollaron en el transcurso de la vida para el abastecimiento de la repetición de patrones sistemáticos.

Abundan cuestiones como el valor volcado en los objetos de la etapa infantil, donde la inocencia e ingenuidad priman, siendo una plataforma vital sin registro ni conocimiento previos más que los que se van construyendo desde entonces. Y la responsabilidad desmedida de los adultos, ya sea por desinformación o por negligencia educativa, como resultado de una actitud inconsciente.

Claro está que la mayoría de los ciudadanos inmersos en el consumo occidental no corresponden a una sociedad de observación crítica de los medios, del consumo de ellos y de los productos de estos. La presencia de la religión, puntualmente con  Navidad, la toma de la comunión, que suelen ser en la infancia, religan rituales católicos de manera circunstancial sin un seguimiento previo que posteriormente componen los tabúes y tradiciones sistemáticos en lo que supone vivir.

Oportuna muestra en este periodo del año para reflexionar sobre qué es lo que celebramos, qué es lo que consumimos, a quiénes les llega nuestro aporte financiero, cómo se distribuye en la precadena de mano de obra, cuáles son los beneficios de las empresas y consumidores cuando se cierra el círculo venta-compra.

Y también acerca de cómo culminamos este año e iniciaremos el próximo en cuanto a los hábitos que debemos interrumpir y así detectar las nuevas formas de educar en el seno del hogar, de la familia; qué significan esos espacios de convivio; cómo se habitan o sobre si se sigue queriendo estar en otro lado…

Del lado que no se esfuerce un accionar propio, que no abuse de los derecho humanos, sino del que incida a un propósito genuino de interesarse por la comunicación alternativa, sin perder el ojo en los falsos discursos. Del lado desde donde de lo singular se pueda propagar una actitud colectiva, y apostar a un consumo consciente, hacia una calidad de vida lo más justa y honesta que se pueda experimentar.

Desencantos y violencias (mentira la ficción) se compone de obras que alzan la voz y muestran la realidad contemporánea de la sociedad de consumo, del comportamiento maquiavélico de los medios de “comunicación” y de todos los sistemas hegemónicos existentes.

Realza la importancia de nuestra participación, la explora y expone que no es en vano la mirada objetiva de cada individuo para así componer una sociedad que conoce su estado, los fenómenos que se manifiestan, que recuerda su pasado y los procesos de acondicionamiento sobre el presente; así, puede que logre comportarse más unida identificándonos como un red de efectos y reacciones que se reverberen para sí como hacedores de cambios.

Temporada 28 compacta obras con una temática referida a los varios formatos de comunicación, desde los más primitivos hasta los más tecnológicos, donde se conectan vínculos afectivos, convenientes y siderales con sus aciertos y fallas. Continúa hasta el 25 de febrero de 2018, basto periodo para visitar, conocer y compartir arte, política y ciencia.

Programa de Temporada 28.

Texto: Victoria Guevara

Imagen: Portada actual de la web del EAC por el artista Ernesto Domecq

15 diciembre 2017

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