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Muerte y arte: ofrendas, reflexiones y buena vida

Muerte y arte: ofrendas, reflexiones y buena vida

Saboreamos el plato de noviembre con Trincheras Polentosas. El tema del mes en Revolviendo la Polenta es muerte y arte. Esta vez nos tocó inaugurar el mes y ¡los platos se han movido de lugar! Nos llegan voces de México y nuestra invitada es Gabu Zinha, una agitadora feminista.

Comenzamos compartiendo un fragmento del texto Arte y muerte, de Antonin Artaud:

Ese soplo que se suspende es el último, realmente el último, ya es tiempo de hacer tus cuentas. Ha llegado el minuto tan temido, tan pavoroso. Y es cierto que una va a morir, una espía y regula su aliento. El tiempo inmenso rompe por completo en su límite, en una resolución donde no puede dejar de disolverse sin producir huellas. (Y te lo dices, enuncias que vas a morir. Voy a morir, por segunda vez lo dices voy a morir.) Y de pronto, no sabes qué humedad de un agua de hierro o de piedra o de viento te refresca hasta lo indecible y te alivia el pensamiento, y tú misma te derramas, derramándote hacia tu muerte, hacia tu nuevo estado de muerte. Esa agua que se derrama es la muerte, y desde el momento en que te contemplas en paz, que registras tus nuevas sensaciones, desde ese momento comienza la gran identificación. Estabas muerta, y he aquí que, una vez más, te sientes viva. Solo que esta vez estás sola. Y como después de todo la muerte no es nada nuevo sino, por el contrario, historia conocida, porque, al cabo de esa destilación de vísceras, ¿no se percibe la imagen de un pánico ya experimentado?

Queremos pensar la muerte, su importancia, lo que suscita y lo que tiene que decirnos sobre la vida misma. Hoy lo conectamos inevitablemente a los núcleos del fascismo que nos rodean. El miedo a la muerte que genera un miedo al otro. Pensamos en la muerte como un hecho que alguien ejerce sobre otra persona de modo violento, el goce de matar, la necesidad de matar, simbólica y literalmente. Nos preguntamos por el lugar de la vida. Nuestra sociedad determina que hay cuerpos que no merecen ser llorados, que no son plausibles de luto. Hay vidas que no son dignas de vivir. Le damos más valor a unos cuerpos que a otros, ¿por qué?, ¿qué es lo que coloca a unos sobre otros? ¡Dignificar la vida! ¿Cómo hacemos para dignificar todas las vidas?

Escuchamos varias entrevistas breves que nos llegan desde México para recordar otras relaciones con la muerte. Para los antiguos mesoamericanos, la muerte no tenía las connotaciones morales de la religión cristiana, en la que las ideas de infierno y paraíso sirven para castigar o premiar. Por el contrario, creían que los rumbos destinados a las almas de los muertos estaban determinados por el tipo de muerte que habían tenido y no por su comportamiento en la vida. Las voces invitadas son de Rubén Ortiz, Javier Contreras, Alejandro Guevara, Erandi Fajardo y Guadalupe Mora. Comparten sus vivencias y reflexiones sobre la situación actual en relación a los asesinatos y desapariciones, lo difícil que es para muchos la vida en México. El rol que puede asumir el arte en ese contexto, si es superado por la brutalidad de la muerte y su dramatismo evidente, puede ser creador de otras subjetividades y otros posibles modos de entender la muerte y procesar el dolor.

Nuestra invitada, Gabu Zinha, nació en otoño, en una ciudad rockera y posindustrial: Pando. Es parte de Cihuatlampa, desAprendiendo entre mujeres, una colectiva feminista mexicana que busca crear espacios de formación feminista y que, en la práctica, fue derivando también en generar otros espacios de encuentro y reflexión.

En México, para el Día de Muertos se realizan ofrendas, hogareñas y públicas. En este marco, ellas hicieron una ofrenda dedicada a las muertas en feminicidios, usando simbología prehispánica, ya que se trata de un rito cuyo origen es anterior a la colonia. En 2016 hubo una intervención vinculada, llamada Marcha de las Catrinas, y desde hace mucho tiempo están las cruces rosas de ciudad Juárez. Este año, familiares de asesinadas en Ciudad de México proponen significar el 3 de noviembre como Día de Muertas. Esta ofrenda tuvo mucho impacto en la colectiva y en la comunidad. Como Gabu ha vuelto al sur, propone la realización de la ofrenda también en Montevideo. La ofrenda comenzó el 28 de octubre y continuó hasta el viernes 2 de noviembre, estuvo echando raíces en la plaza Acción Directa, en Gaboto y Paysandú. (Podés ver el evento en este link: Ofrenda para nuestras muertas / intervención feminista.)

Juntas nos preguntamos cómo es que se vincula esta ofrenda con la idea de la muerte que tenemos por acá, por el sur, en contraste o más bien en diálogo con la relación con la muerte que plantea el pueblo mexicano y el imaginario que nos llega. México es un gran territorio pluricultural con infinitas creencias. Hablamos sobre qué tipo de muerte son los feminicidios. ¿Por qué ofrendas?

Gabu nos cuenta que Ofrenda para nuestras muertas fue un espacio vivo que se sostuvo con cada presencia y propuesta. Fue una intervención feminista abierta a replicarse en cualquier rincón donde se busque construir memoria afectiva. Se trató de una ofrenda inspirada en la tradición mexicana: flores, frutas, elementos, colores. Se sostuvo, como un fuego, con tiempo y lo que cada quien brindó durante los días y noches de la ofrenda. En este espacio se propuso construir encuentros y memoria para aquelles que partieron con violencia. Fue un abrazo en colectiva.

¿Cuál es entonces la relación entre arte y muerte? ¿Los altares de muertos son arte? ¿Hay una expresión estética en ellos? ¿Juega el arte, aquí, como acción política? ¿Qué viene a hacer el arte en un contexto de muerte, de desaparición, de vulneración de vidas que en principio parecen no tener el derecho de ser vividas? Recorremos estas y otras cuestiones.

Abrimos el programa bailando “Cuando yo me muera, una rica plena uruguaya de Ruben Rada; escuchamos “La Martiniana, de Andrés Henestrosa, interpretada por la mexicana Gloria Alcalá en 1979; seguimos con la canción “Falta en la voz de Leticia Carelli, compositora y cantante de La Plata; y nos fuimos con el clásico mexicano “La llorona, de Chavela Vargas.

Podés comunicarte con nosotras a través de:

Mail: colectivopolenta@gmail.com / Facebook: Revolviendo la polenta /Instagram: Revolviendolapolenta

Imagen: Trincheras Polentosas

Texto: Trincheras Polentosas

12 noviembre 2018

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