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Por la camiseta y el barrio

Por la camiseta y el barrio

El Club Atlético Social y Deportivo La Lata pertenece a la divisional A de la Liga Piedras Blancas de baby fútbol; trabaja con más de 112 niños y niñas a nivel deportivo y social, lleva adelante acciones conjuntas con familias y vecinos para potenciar el desarrollo barrial y el sentido comunitario. Maximiliano Cortés, padre integrante del club y secretario honorario del mismo, visitó Radio Pedal para contarnos acerca de sus actividades.

Fundado el 1° de mayo de 1965, el club participa en la Liga junto a otros 24 clubes de Piedras Blancas, Toledo, Toledo Chico y zonas aledañas, puntualmente en la divisional A, compitiendo por el campeonato Apertura, el Clausura y el uruguayo. Compiten a su vez a nivel metropolitano con otras seis ligas de Montevideo.

Con una estructura interna constituida por presidente, vicepresidente, tesorera, tres vocales y un secretario, eligen los cargos cada dos años y los llevan adelante de forma honoraria. Maximiliano destaca el cariño de los integrantes por el barrio, el deseo de apostar al desarrollo de los jóvenes, más allá de que la mayoría ya no tiene hijos jugando en la categorías.

Tienen un claro objetivo deportivo que está atravesado por un componente social. “El enfoque social es tratar de arrimar a los gurises, que se metan en el deporte, que sientan el cariño por la camiseta (…) que tengan niveles básicos de compañerismo, de compromiso”, explica Maximiliano.

Este año, La Lata ha sumado nuevas actividades que trascienden lo deportivo y apuntan a la convivencia y al sentimiento de pertenencia. Con el apoyo económico del SUNCA y la participación de varias familias, remodelaron el techo del club, instalaron un espacio de zumba y proyectan conseguir una maestra de apoyo escolar. En esta línea, Maximiliano comenta que continúan pensando otras actividades para sumar la participación de más niños y adultos.

Otro ejemplo de lo hecho es la Jornada del Día del Niño propuesta por un grupo de padres que consiguieron diversos juegos inflables, un ping pong, juegos de mesa, comida y refrescos para que los niños disfrutaran de un día especial en su barrio. La organización previa implicó la venta de tres rifas con las que recaudaron más de 25 mil pesos que fueron invertidos en su totalidad en la actividad. La asistencia sobrepasó ampliamente sus expectativas, participaron más de 300 niños de la zona.

El vínculo con las familias de los niños y niñas que participan en las diversas categorías de baby fútbol es fundamental, no solo para llevar adelante las acciones que el club se propone a nivel comunitario, sino para conocer de cerca las necesidades de cada uno y buscar posibles apoyos. Maximiliano destaca el rol de los delegados: “en cada categoría tenemos un delegado que es el que hace el vínculo social, quien conoce a sus padres, que si Fulanito tiene tal problema vamos y le organizamos una canasta de alimentos, y ahí organizamos entre todos los padres del club. Esa es la función de los delegados”.

Las condiciones socioeconómicas del barrio no son sencillas y el club funciona como un espacio en el que se busca estrategias para mitigar las problemáticas sociales en la medida de sus posibilidades. De esta manera, han incorporado la copa de leche que consiste en una merienda de completa para todos los niños y niñas, luego de cada práctica. Han decidido que todos accedan a la misma para reforzar su desarrollo nutricional y para no estigmatizar a aquellos que realmente concurran por necesidad.

Consultado sobre las situaciones de violencia en las que algunos padres gritan y presionan a los chiquilines en la cancha, Maximiliano explica que vienen trabajando para terminar con esas actitudes, se generan reuniones y se aplican multas. No son profesionales, aunque sí cuentan con el apoyo de nuevas personas que se han acercado al club para aportar en este sentido.

Actualmente organizan una actividad para halloween y buscan alternativas con el objetivo de sanear la economía para fin de año. Semanalmente el club realiza un pago de 4500 pesos a la Liga para poder jugar, el dinero proviene de la cuota social que abonan las familias.

“Estar en un barrio como Piedras Blancas, que no es un barrio de gente llena de plata, te obliga a salir a trabajar. Vos no podés poner una cuota social y pensar en comprar pelotas, en pagar a la Liga y realizar el mantenimiento del club. Tendrías que cobrar una cuota inaccesible a la mayoría de los niños. Entonces cobrás una cuota que te ayude a solventar los gastos básicos del club (…) y después: a trabajar semana a semana vendiendo torta fritas y a salir a buscar sponsors; esa lucha es diaria”, comenta Maximiliano.

El club La Lata, como muchos otros clubes de fútbol infantil a nivel nacional, mezcla en su diario transcurrir el trabajo deportivo y social, apuesta sin más recursos que el esfuerzo al desarrollo integral de la infancia y adolescencia, ese momento fundamental que deja huellas imborrables en la historia de las personas y los barrios.

 Texto: Colectivos

Imagen: Club Atlético Social y Deportivo La Lata

Entérate más del colectivo escuchando la entrevista completa aquí:

10 octubre 2017

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