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Hay (otra) campana

Hay (otra) campana

Caju (Coordinadora para la Abolición de las Jineteadas en Uruguay) está compuesta por 15 agrupaciones animalistas y personas independientes que se sienten identificadas con la causa. Trabajan en la visualización del problema entorno al maltrato animal sufrido en las jineteadas para llegar a su fin último: que desaparezcan. En esta semana, donde naturalmente se habla más del tema, Rita Rodríguez y Evelyn Segredo visitaron Colectivos para contarnos acerca de su trabajo y la experiencia recogida desde el año 2016 cuando se funda la coordinadora.

Las jineteadas en Uruguay tienen un peso cultural muy arraigado en las tradiciones, hace 93 años que se lleva adelante esta práctica como espectáculo, actualmente cuentan con el apoyo de la Intendencia de Montevideo (IM), quien se encarga de brindar fondos para financiarlo; por ejemplo, invierte en el traslado y alojamiento de las más de 24 tropillas (400 caballos) y más de 400 personas que participan directa o indirectamente en la Semana Criolla; algo que es muy cuestionado por parte de la Coordinadora, al entender que los fondos públicos no deberían ser usados en un espectáculo que se fundamenta en la tortura animal, reclamo que se le ha hecho a la IM bajo la premisa “con mi dinero no”.

Este tema, que se instala en la agenda año a año en esta semana, ha mostrado diferentes aristas ya que se han generado por parte del Poder Ejecutivo instancias donde trabajarlo mediante la Comisión de Tenencia Responsable y Bienestar Animal (COTRYBA), perteneciente al Ministerio de Ganadería Agricultura y Pesca (MGAP), esta comisión tiene un órgano asesor compuesto por actores de la sociedad civil en el que Caju no está representado. En el corriente año se permitió la entrada de un grupo animalista Plataforma Animal para realizar un observatorio de las condiciones de los animales que están dentro de la Rural del Prado.

La Coordinadora exige información acerca de la idoneidad del grupo habilitado para ingresar al predio de la Rural y propuso un equipo de técnicos para poder hablar del bienestar animal en términos científicos, algo que ha sido negado por el organismo ya que entienden que son observaciones que se están haciendo por parte de otras ONG protectoras de animales.

La jineteada es un espectáculo que tiene un objetivo claro, el negocio, tal cual un circo con animales, allí no se salvan los caballos de mataderos, ya que al terminar su vida útil para ser jineteados van a parar a los frigoríficos según comenta Rita. Tampoco se les asegura un paraíso terrenal con abundante ración ni tajamares. Allí se crían estirpes de caballos indomables funcionales al espectáculo que recorre el Uruguay.

De nada sirve regularizar con espuelas para evitar ver la sangre y que sea menos agresivo a la vista, de nada sirven los controles si se siguen maltratando a los caballos. Rita sostiene un paralelismo con la violencia de género, “no se puede negociar que me pegues menos”, de esta manera argumenta por qué es inviable seguir sosteniendo este tipo de eventos que hablan de una identidad equivocada, del hombre de campo que soluciona sus problemas a punta de espuela y rebenque.

Para la Caju no ha habido avances para la abolición de las jineteadas más bien han promovido que cada vez se haga más difícil poder hablar el tema entre las partes, pero apuestan a la concientización de la sociedad para dejar este tipo de tradiciones violentas atrás.

Los invitamos a escuchar la nota completa y cuestionar las criollas como paseo de Turismo.

Texto: Colectivos

Imagen:El País

30 marzo 2018

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