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Episodio 5: “La McDonalización del Frente Amplio”

Episodio 5: “La McDonalización del Frente Amplio”

 

Ante un nuevo año que comienza después de esta semana criolla y de ciclistas que llegan últimos y con la cubierta hecha añicos, este espacio ha retornado. Es menester destacar que, por problemas de sponsoreo (almacenero canuto, largá los chanchos), la temática de este año no va por el repaso histórico de nuestra patria, sino que irá más allá, a desmenuzar nuestra realidad con un bisturí oxidado, con la certeza de que estamos totalmente equivocados y llenos de prejuicios. Con la seguridad que nos brinda ese público hostil y tirapiedra. Con la confianza que me brinda la situación de que escribo solo y me encanta lo que el texto me va diciendo. Gustos son gustos.

Nuestra fuerza política, que reina en Plaza Independencia, ha firmado unos papeles con el imperio del señor McDonald’s, quien vive en Yanquilandia, pero tiene palacetes por todo el planeta. Hace un tiempo, llegó un paje, se apeó de la moto y la dejó en la esquina de Torre Ejecutiva. Ni lerdos ni perezosos, los marranos de la Intendencia de Montevideo (IM) le encajaron tremenda multa y tiraron la Hero Puch arriba de un camión de vialidad. Tamaña sorpresa la del intendente, Martínez, cuando vio a quién pertenecía el ciclomotor… Acto seguido se sacó una selfie con él detrás (pal Feisbu) y lo mandaron para la embajada en la rambla montevideana con una gran nota de disculpas.

A todo esto, el mensajero del norte se encontraba en Torre Ejecutiva y no tenía pinta de “autoconvocado” (eso afirmó Tabaré mientras lo espiaba detrás de una puerta entornada en el hall de recepción). De esa reunión, que duró más de cuatro horas y media, siesta incluida, no tenemos datos certeros. Simplemente tenemos en nuestra “mesa de trabajo” el resultado de esa charla y lo que se nos viene como sociedad frenteamplista en el futuro más que inmediato.

En estos días se ha comunicado el concubinato que el Estado uruguayo ha rubricado con la empresa McDonald’s. Con un tufillo más de matrimonio que de juntarse y después ver “qué pinta”.

Por eso, desde esta misma mesa de trabajo, atestada de diarios del lunes y lápices sin punta, les pasamos a informar de la McDonalización del Frente Amplio. Algo más letal que la bancarización obligatoria y el proyecto de acceso a la vivienda. Porque, de ahora en adelante, solo será cuestión de agrandar el combo y racionar la Coca Cola para no morir atorado.

El primer paso viene por el lado de cambiarles la cara a los comités de base. Esos bastiones de resistencia después de la salida del gobierno de “Los Muchachos” y en los herreristas años noventa vienen con bajo rating. Y de eso, McDonald’s sabe y sabe. Se reciclarán para ofrecerles confort y servicios para el proletario de a pie. O sea que tendremos un McDonald’s en cada comité de base y será una fiesta del progresismo.

Acto seguido, lo invito a usted, amigo o compañera militante, a una visita virtual de uno de los comités a estrenar (“joya, nunca taxi”), y que, por sus propios ojos, se percate de que el muro cayó y que en la Plaza Roja hay un local de los arcos dorados desde hace más de veinte años.

Ya no hay pintadas reivindicativas en las paredes del local, ahora está todo de un agradable color amarillo, con variaciones en tono pastel. Uno entra y la música de Viglietti remixada ya lo introduce en ambiente. Los solícitos empleados de la firma de comida rápida lo reciben con una sonrisa. El uniforme a rayitas blancas y rojas, con un gran pin del grupo de Constanza Moreira en la solapa. El gorro es rojo, pero del PT brasilero; se ve que quedaron de clavo de alguna visita de Lula al país o, de lo contrario, los tuvieron que sacar de Brasil de apuro.

Al costado del mostrador tenemos la foto del Empleado del Mes. Asombrosamente, es una selfie de Daniel Martínez con un “2019” detrás. Desde este espacio de comunicación le advertimos al intendente que le afloje a las fotitos, que ya no estamos en el liceo.

Y ahora nos disponemos a ver qué nos ofrece el menú, ya que estamos con hambre y por suerte en estos comercios aceptan ticket alimentación. Al contrario de lo que sucede en otros McDonald’s del mundo mundial, en este te dan la carta para matizar la espera, ya que es comida rápida, pero esto es Uruguay.

MENÚ

  • Big Mac “Astorista” (Dos fetas de carne carísimas y para nada tiernizadas. Huevo, mayonesa, salsa FMI, mucha radicheta).
  • María Auxiliadora con queso” (Tocino, mayonesa, palmitos, chocolate de cobertura, dos ChoriSchneck). Todo bendecido por la Arquidiócesis de Montevideo.
  • Wrap “Juan Castillo” (Frilloas de chipá, kétchup bien pero bien rojo, lechuga crespa, papas noisette, regado con vodka de bagallo). Se sirve bien caliente, como pa meterse tres entre pecho y espalda en el acto del 1 de mayo.
  • Helado de la maquinola denominado “Raulillo” (Sabores que varían desde vainilla hasta el helado palito, insulso pero muy insulso).

Estimado lector virtual, ahora que ya tiene el menú para degustar, agarre esa botella con jugolín de la heladera; le advierto que no se puede llevar el vaso para la casa. Hay elegantes mesitas afuera, para sentarse y balconear la vida. No es raro que mientras trata de comer, se desarrollen amenas y contundentes charlas de comité, de esas que ya no se dan. Nada más agradable que debatir sobre el pago de la deuda externa, la figura de Víctor Semproni, la radicalización de Unión Popular o el retorno de Andrade al programa de debate del canal de la calle Paraguay.

¿Ya comió? ¿Está satisfecho?, ¿o el Frente Amplio le trae con gusto a poco? ¿Novick tiene mejores combos en el shopping?

Todas interrogantes a plantearse. Mientras tanto, deje propina que hay que bancar el proyecto entre todos. Los gurises juegan en el pelotero de tres colores y acá no hay “Cajita Feliz”, es la “Caja de la equidad social, Uruguayas y Uruguayos”. La botella de jugolín hay que devolverla a la heladera y no se lleve el vaso. Que la Revolución no se hizo en un día ni con vasos afanados.

Texto: El recopilador  

Foto: Bobby Yip (Agencia Reuters)

6 abril 2018

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