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…con vampiros

…con vampiros

Te engañan, te seducen, te envuelven y te contagian. Sólo pueden entrar a tu casa si los dejás, y claro que lo hacés, ¿cómo no dejar pasar a esos seres elegantes y misteriosos? Salen de noche y en algún momento intentarán beber tu sangre, quieras o no, quieran o no, porque están atrapados eternamente en un mundo que nos asusta, pero a la vez nos atrae. Señoras y señores, con ustedes, los vampiros.

Låt den rätte komma in (Dirección: Tomas Alfredson. Suecia, 2008). Oskar, un tímido niño sueco del barrio de Blackeberg, es víctima de numerosas cagadas a palos por parte de un grupo de malvados pendejitos y planea vengarse, pero no sabe bien cómo. Un día (mentira: una noche) llega a su vida Eli, una piba bastante más rara que él. Oskar y Eli se hacen amiguitos (o algo más que eso) hasta que todo se empieza a complicar cuando descubrimos que la tierna y silenciosa Eli cada tanto es presa de una sed de sangre incontrolable y descuartiza a algún ser humano. Pero Oskar no está tan convencido de que Eli sea lo más peligroso que hay en la vuelta.

A girl walks home alone at night (Dirección: Ana Lily Amirpour. EEUU, 2014). La película anterior me encanta muchísimo, pero no puedo decir lo mismo sobre esta, ya que la ubico en la curiosa categoría “Películas que quizás nunca sepa si me gustan o no”. Aun así, decidí recomendarla por su originalidad: si bien es de producción estadounidense, su directora la define como “el primer western de vampiros iraní”, tiene una fotografía en blanco y negro muy linda, y aparecen drogadictos, prostitutas y una vampiresa que anda en patineta. La historia nos presenta una serie de personajes marginales en un pueblo medio lyncheano y las aventuras y desventuras de una mujer que vaga por las calles vestida con un chador y que cada tanto clava sus colmillos en alguna yugular.

Vampire’s kiss (Dirección: Robert Bierman. EEUU, 1988). Los movimientos aristocráticos y la seria palidez de los vampiros no impiden que nos podamos reír de ellos, así que la tercera película de hoy será una (especie de) comedia. Luego de barajar varias opciones me quedé con una de las apariciones más bizarras del alucinante Nicolas Cage. Peter, el personaje que encarna, es un tipo bastante mal de la cabeza que empieza a flashear que se está convirtiendo en vampiro y a tomar las medidas necesarias del caso, como usar lentes negros o unos ridículos dientes de plástico. Con los días las alucinaciones se vuelven más fuertes y las acciones de Peter más peligrosas, tiñendo el tono de comedia de un pastoso negro sangre.

Texto: Micaela Domínguez Prost

1 septiembre 2017

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